Al cumplirse 30 años de la tortura, desaparición y muerte de los hermanos Restrepo Arismendi, la Defensoría del Pueblo, como la institución nacional de derechos humanos del país, manifiesta su respeto, admiración y solidaridad con la familia y amigos de los hermanos Santiago y Andrés.

Vivíamos años donde el uso de la fuerza del Estado irrespetó la vida y la dignidad de las personas; en este caso de dos niños quienes fueron víctimas de un crimen de Estado, hecho que redefinió la historia del país convirtiéndose en referente para abogar incansablemente para que este tipo de casos no sucedan nunca más.

La familia Restrepo Arismendi inició una lucha que nos corresponde reconocer y apoyar. Desde la indignación y el dolor entraron en la conciencia de una sociedad que jamás olvidaría a los dos hermanos y el amor de sus padres. Su tenacidad para reclamar a viva voz el respeto de la dignidad de su familia nos ha servido para comprender la importancia de la justicia, la verdad y la reparación.

El año 2010 la Comisión de la Verdad emitió el Informe donde se recuerda a los hermanos Restrepo como uno de los casos, entre tantos, en los que el Estado faltó a su responsabilidad de respetar, garantizar y proteger la vida y la integridad de las personas. Antes, a finales de los 80 e inicio de los años 90 se había creado una comisión especial del caso, siendo que más allá de que haya generado alguna aproximación a la realidad de los hechos no determinó responsabilidad directa.

Posteriormente este caso fue conocido por el Sistema Interamericano de Derechos Humanos, donde se llegó a un acuerdo amistoso con el Estado en el que este reconoció tratarse de un crimen de Estado y se comprometió a continuar con la búsqueda de los cuerpos, la judicialización y sanción del caso, así como la implementación de medidas de reparación de diverso tipo.

Han pasado 30 años sin que podamos conocer la verdad de lo ocurrido. El día de hoy, al conmemorar la vida de estos niños queremos conmemorar la lucha de su familia por la verdad. Recordar que es nuestro deber insistir por una sociedad donde estos hechos se aclaren, no se olviden, pero sobretodo insistir porque nunca más sucedan.

En ese contexto,  una vez más la Defensoría del Pueblo insiste al país que a través de las instituciones del Estado correspondientes, se impulse la creación de un Museo de la Memoria Histórica, como parte de la reparación inmaterial, donde todos y todas podamos conocer los casos de crímenes de lesa humanidad, condenar la impunidad y recordar los hechos para evitar que estos graves casos de violación de derechos humanos perpetrados en el país se disuelvan en las páginas de la historia.

Estamos convencidos que la recuperación de la memoria es una herramienta importante que tienen los pueblos para evitar que se repitan estas historias, para aprender y para evitar considerar normales o legítimos los crímenes cometidos desde el ejercicio del poder. Convocamos a sumar esfuerzos para la construcción de la memoria histórica y para que todos y todas quienes vivimos en Ecuador seamos defensores y defensoras de los derechos humanos.